En Paz! Eva M Soler ... — Querido Murphy !dejame
Para cuando Eva llegó al imponente edificio de cristal de la consultora, su traje blanco parecía un mapa de sombras grises y su peinado recordaba a un nido de pájaros en plena tormenta. Se detuvo ante el espejo del vestíbulo, agotada.
Entró en la oficina del director general, quien la observó de arriba abajo con una ceja levantada. Eva, en lugar de disculparse o hundirse, soltó una carcajada genuina. Querido Murphy !Dejame En Paz! Eva M Soler ...
—¿En serio, Murphy? ¿Hoy? —susurró Eva, mirando los restos de cerámica en el suelo. Para cuando Eva llegó al imponente edificio de
Primero fue el ascensor bloqueado. Luego, el autobús que decidió pasar tres minutos antes de lo previsto, dejándola envuelta en una nube de humo diésel. Y finalmente, la lluvia. Una lluvia repentina, torrencial y personalizada que parecía seguirla solo a ella mientras buscaba un taxi inexistente. Eva, en lugar de disculparse o hundirse, soltó
